miércoles, 2 de diciembre de 2009


LA TECNOLOGÍA DIGITAL Y SU INCIDENCIA EN EL DESARROLLO HUMANO


“El computador nació para resolver problemas que antes no existían”
Bill Gates

La idea y aún la certeza, de que el mundo está experimentando hoy una transformación profunda debido a los avances de la tecnología es incuestionable. Esta revolución tecnológica cubre un aspecto amplio de innovaciones en varios campos, pero los continuos avances y la rápida difusión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) hacen que se les reconozca un papel protagonista en ese cambio.

Las TICs, sin duda alguna, facilitan y favorecen múltiples aspectos de nuestra vida, pero su capacidad de transformación e impacto va mucho más allá de las simples mejoras en determinados servicios o, de manera general, en la productividad.

Su trascendencia reside en su capacidad de modificar las relaciones sociales y de producción. Una simple enumeración de los ámbitos que, en primera instancia, quedan modificados por las TICs incluye la difusión de los conocimientos, el comportamiento social, las prácticas económicas y empresariales, el compromiso político, los medios de comunicación, la educación y la salud, el ocio y el entretenimiento.

No se puede dejar de reconocer que las tecnologías son portadoras tanto de riesgos como oportunidades para el desarrollo humano y que depende de hacia dónde y cómo se dirijan, sus resultados diferirán sustancialmente. Sea cual sea el horizonte hacia el que se dirijan las TICs, se encuentra un cambio fundamental que obliga a reconsiderar las vidas personales y colectivas con nuevas categorías intelectuales, políticas y éticas.
Siempre que aparecen nuevas realidades, se necesitan nuevos conceptos capaces de definirlas y entenderlas. No hay duda que las tecnologías inciden positivamente en el desarrollo humano. En primer lugar, porque las innovaciones impulsan de manera directa la capacidad humana. En segundo lugar, porque constituyen un medio para lograr el desarrollo humano debido a sus repercusiones en el crecimiento económico gracias al aumento de productividad que generan.
Las innovaciones tecnológicas son una expresión de la potencialidad y creatividad humanas. Por consiguiente, el desarrollo humano y los avances tecnológicos se refuerzan mutuamente. La tecnología no es relevante para el desarrollo humano si no se convierte en potenciador de las capacidades de las personas. En este sentido la tecnología, y por lo tanto las nuevas tecnologías, entran en interrelación dinámica y constante con los demás componentes que conforman una cultura. Puede inclusive llegar a convertirse en uno de los factores de transformación socio-cultural que lleva a que la tecnología sea, en algún modo, una expresión de la cultura a la cual pertenece y por otro lado, que a su vez la tecnología, aporte a esta cultura. Pero el más importante elemento en esta relación tecnología–cultura es la libertad del ser humano que le da a la técnica un espacio en la cultura en el cuál ésta aflora y se desarrolla.
En ese orden de ideas y para dar respuesta a la pregunta expuesta: ¿Cómo será la vida del hombre en 20 años y de qué forma condicionará la tecnología la producción humana? ¿Aprenderemos de la misma forma? Podría inferir que la vida del hombre dentro de 20 años estará inmersa en una plataforma comunicacional universal, pero a mi parecer, seguirá existiendo la brecha digital entre los ricos y los pobres, dados los costos de implementación que requiere el acceso a los recursos y a la implementación de las tecnologías. Considero importante trabajar en la alfabetización tecnológica de manera muy ardua, pero sin duda, considero que las oportunidades y mejoramiento en esto de las TICs seguirán mostrando grandes diferencias entre unos pueblos y otros. De la misma manera creo, que aquellos que tengan la oportunidad de favorecerse de los adelantos y avances, tendrán estilos de aprendizaje más depurados y acordes con las propuestas tecnológicas que cada disciplina del conocimiento habrá planteado, de acuerdo con las competencias de desempeño y laborales que cada una habrá ido especificando. Los países menos desarrollados, todavía deberán centrar sus procesos de mejoramiento, producción y alfabetización a los recursos menos tecnificados y puestos más en las ejecutorias propias de las habilidades y destrezas del recurso humano.

Como señala Martín-Barbero (2004), el acceso real de las mayorías a las TICs y que el mismo se traduzca en una producción creativa requiere un proyecto integral que abarque la alfabetización virtual, la priorización de la investigación sobre los modos de apropiación local de las culturas virtuales y la potenciación de la creatividad en la red. Hacer de las TICs un instrumento al servicio del desarrollo humano exigirá un compromiso político decidido y universal que garantice las suficientes inversiones públicas y cambio de las reglas de juego a fin de crear y proyectar ampliamente las innovaciones. Será muy importante que quienes tengan en sus manos la producción de la tecnología de la información y la comunicación, den a través de estas, respuesta a las necesidades que las personas van sintiendo en cada momento y época. Es indispensable colocar todos esos recursos al servicio de la humanidad, para que las personas puedan satisfacer a través de ellos, el ideal de realizarse plenamente y así poder desarrollar todo su potencial.


Bibliografía
Hernández Meléndez, E, (2009) Didácticas digitales. Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD, Bogotá.

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